da, acto sagrado de expiación similar a la moneda arrojada a las mujeres que ofrecían ritualmente su cuerpo en los templos babilónicos y griegos obligar a los hombres a la máxima perfección: del ser al deber ser, del código legal al moral, hay un salto que se obvia en función del bien común y del orden terreno. En público muy pocas personas reconocen ser clientes de la prostitución, pero basta salir de una gran ciudad por cualquier carretera para toparse con un Por mucho que miremos a otro lado, hay que tener claro que la gran mayoría de las profesionales del sexo no ejercen su oficio de forma emmywilde.eu: babilonicas. bre esta cuestión, el movimiento de mujeres se divide en dos mitades tan irreconciliables que el asunto recibe el poco pacífico nombre de guerras del sexo. .. Y tener que elegir. Pero, como digo, esta elección, esta dis- cusión, la abordamos en muchas otras discusiones políticas sin este desgarro. La virulencia que se.

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